Algunas traducciones del libro “Burma – More Women’s Voice’s.

Realmente estremecedor. No apto para todos los públicos.

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La esencia de las flores de acero de la prisión.

La noche de los regalos perdidos.

Como la última noche del 99

los mensajeros del nuevo siglo

con risa sometida

envían un regalo

latidos rítmicos de corazón

abrazan con temblor

bajo una luna de oscuridad

una serpiente venenosa

interrumpe

un momento abierto

disparado dentro del corazón

da a luz a una rebelión en el interior.

¿Cuándo llegará el día de la liberad?

Eh, escucha

nuevo siglo, siglo de nuevo

repitiendo eras que cambian

aunque el sistema del mal continúa

humos de las guerras

siglo estirado mucho tiempo

la maquinaria de nuestro país

será totalmente invertida

alimentada por proclamas

escritas con sangre de corazón

en la oscuridad de la prisión

Deseos de padre a madre

una mañana como esta, hace muchos años

algunos eran felices, algunos lloraban

entonces

entonces

los niños huérfanos no pueden dejar de preocuparse

todos estos años, incluso hoy

la libertad

la libertad

hundida mientras busca

luchando

luchando

afligidos con la vista nublada, la búsqueda continúa

pensamiento y visión, lealtad genuina

desmoronándose en un ataúd

así que por qué buscarla.

Traidores entre nosotros

trata de prendernos fuego en viejos cementerios

madre luna, la luna del rescate

brillará pronto

en la brisa de la noche

la escucho hoy.

(para conmemorar nuestro 52º Día de la Independencia)

Año 2000 (o) siglo XXI

Alba de la mañana

claramente se elevó

destino de miles

y sangre envenenada

ha sido lavada

me levanto proclamando

poniéndome en pie con un nuevo vigor

con los ojos brillantes y abiertos

yo lavo

la cara del nuevo siglo

con la misma vieja avena de arroz.

Esencia de las flores de acero desde la prisión es una colección de poemas de una prisionera política. Agradecimientos especiales y saludos para los autores y todos aquellos que ayudaron a difundir (de contrabando) sus trabajos.

Días de esperanza

Swe Swe

Queridísimo PhayPhay,

aunque hemos estado separados de tu apreciada bondad durante nueve años, estás siempre en nuestro corazón. Estamos muy tristes pero orgullosos. Nunca olvidaré el 9 de noviembre de 1990. cuando pienso en lo que ha sucedido, es como si fuese ayer. Soy lo suficientemente madura para saber que todos hemos de morir algún día. Sé que moriste por una causa noble pero hasta hoy no estamos totalmente consolados.

Recuerdo bien que fue a las 10:45 pm en las Naciones Unidas, el 24 de octubre de 1990. Ellos te dijeron que fueses con ellos. No mostraron autorización y, como de costumbre, dijeron “nos gustaría hacerle unas preguntas, síganos”. Te fuiste con ellos con la conciencia clara. Entonces no conseguimos ninguna información sobre dónde estabas. Como los días pasaban, sentimos el calor, las calientes llamas en nuestro corazón. Fuiste llevado con tan sólo las ropas que vestías. Sobre 7 días después maymay y mama intentaron conseguir noticias sobre ti, preguntándose si estarías aun en la prisión de Insein y, si así era, si podríamos ir a visitarte. Maymay y mama fueron a todas las casas dónde habían sufrido los mismos problemas que nosotros y preguntó por ti. Nosotros esperamos con la esperanza de que algún día quizá aparecieras y volvieras. Sólo aquellos que tengan corazón serán capaces de entender cómo nos sentimos.

Entonces, tras 17 días, entendimos que nunca volverías a casa con nosotros. Dijeron que moriste tras 16 días mientras ellos te interrogaban. Ellos te apartaron de nosotros para siempre aunque dijeron “sólo un momento”. No hay nada que se pueda comparar a nuestra pena y amargura.

Todos creíamos que tu muerte no era normal y sabemos que has dado tu vida resistiendo la injusticia. Nosotros, toda la familia, nos colapsamos porque esta tragedia era mucho más de lo que podíamos comprender. Por favor, no pienses que somos débiles, querido phayphay. Nosotros hemos apoyado de todo corazón tu lucha por la democracia y los derechos humanos. También sabíamos que tú serías, cualquier día o en cualquier lugar, arrestado y encarcelado por tus principios contra estos abusadores de poder. Por estas razones estábamos preparados para estar separados de ti durante mucho tiempo. Incluso habíamos decidido que permaneceríamos orgullosos en pie si eras encarcelado y esperaríamos valientemente hasta que volvieras a casa. Pero no estábamos preparados para esto.

Hubo tanta insatisfacción dentro de mí. Habías muerto a las 9:45 am el 9 de noviembre aunque las llamadas “autoridades” nos habían informado sobre las 4 pm del día siguiente. De todos modos, ya sabíamos sobre ti la misma mañana cuando trajeron tu cuerpo al mortuorio del Hospital General de Rangún. Un amigo que trabajaba allí y te conocía bien nos dio la noticia. Estábamos desconsolados y tristes más allá de lo expresable.

En el mortuorio sólo le permitieron a mama ver tu cuerpo, no nos permitieron a todos verte. No había nadie que le diese explicaciones a mama por tu cuerpo tan magullado. Mama sólo obtuvo respuestas inhumanas. “Para ya. Preguntas demasiado y no podemos responder a todas tus preguntas”, decían rudamente. Todas estas palabras permanecieron en nuestros oídos y corazones. Para ellos tú eras la oposición que se resiste pero para nosotros eras el irreemplazable padre que nos adoraba.

Yo creo que si la gente es cariñosa, bondadosa, tiene menos arrogancia y más humanidad, no deberíamos sufrir así. La verdad es que hay tanta gente que encara el mismo destino que nosotros. Por culpa de gente sin corazón algunas familias son separadas por la tierra y el mar; algunos son separados por la muerte.

Phayphay, fue tan despiadado matar a alguien como tú que trabajó por una solución política y tenía confianza en la justicia. No tuvimos siquiera el derecho a preguntar, ellos no permitieron siquiera que preguntásemos educada mente. Les pedimos que nos dejaran llevar tu cuerpo durante 5 días porque yo estaba fuera. Aquella noche, muy tarde, ellos vinieron a decirnos que ni siquiera eso estaba permitido. “Tenéis que terminar todo antes de la 1 pm de mañana”, dijeron repentinamente. También nos permitieron incinerar tu cuerpo por el bien de nuestro koko, que estaba fuera y no te había visto desde hacía 4 años. ¿Estábamos siendo tratados como seres humanos aquí?. Me siento tan amarga y triste cada vez que pienso en todo esto. Fuí lo suficientemente afortunada para hacerlo una hora antes de la cremación. No era capaz de mantenerme en pie cuando vi lo que habías soportado. No podía encontrar nada para tranquilizarme y consolarme a mí misma. No podía creer la cantidad de peso que habías perdido en aquellos 16 días, el aspecto horrible que tenías. Sólo tu rostro parecía haber permanecido desafiante. Me desmallé en segundos.

Cuando estabas con nosotros eras siempre tan cariñoso y bondadoso. Era el mismo amor y bondad que ponías en tu actividad política. Tú, bondadosamente, ayudabas a todos aquellos que luchaban por la democracia y los derechos humanos. Por eso eras respetado, no sólo por las juventudes de la Liga Nacional para la Democracia (NLD) sino también por otras jóvenes organizaciones. Habías ayudado a aquellos cuyas vidas habían sido amenazadas, sin importar a qué organización o partido pertenecieran. Tratabas de persuadir a la gente joven a no recurrir a la lucha armada. Más tarde nos dijiste que hacías eso porque temías por sus vidas. Lo que más adoraba y respetaba de ti era que siempre apoyabas lo que era correcto y ayudabas a los débiles.

Te sacrificaste no sólo por los jóvenes sino por todos tus amigos. Cogiste peligrosas responsabilidades sin causar problemas a nadie. Organizaste reuniones entre periodistas internacionales y trabajadores, jóvenes monjes y estudiantes. Pediste a la comunidad internacional que presionase al régimen birmano para negociar con los grupos de la oposición. También sugeriste a todos los grupos que pidiesen que el Sangha Maha Nayaka actuase como mediador entre el régimen y la oposición. Tú estabas tras todas estas tentativas. Pero estamos muy triste por la forma en la que el régimen manipulaba la situación de los monjes que estaban en la manifestación de Mandalay. Entonces seguiste las órdenes de los monjes más mayores para ayudar a extender su trabajo a toda la nación. Más tarde, supe de tus compañeros que el movimiento de estos monjes era muy efectivo gracias a tu esfuerzo.

Por todas estas razones, tu viaje final fue tan bien asistido. La canción “Kaba Makyaybu” sonaba cuando te llevamos al crematorio. Me sentí recuperada por esa canción y viendo el profundo respeto que la juventud tenía por ti. Proclamaban un lema: “Nuestro Hereo: U Maung Ko”. Mi fuerza revivió por el resultado de tu amor, bondad y afecto por todos nosotros. Realmente no me preocupa la riqueza y la salud. Estoy lo suficientemente orgullosa de ser tu hija. Eso eso lo único que preciso mantener con dignidad y fortaleza.

Siempre valoraré tu dignos y leales actos hacia toda la gente del planeta. Siempre diré orgullosa y con la cabeza muy alta a todo el mundo que soy tu hija . Como tu amada hija, aceptaré todas las consecuencias de tus acciones, sean malas o buenas. Me gustaría heredar tu lealtad, afecto, cortesía, firmeza y coraje. Lo más importante es amar y creer en la justicia y la verdad.

“Ha habido unas cuantas personas valientes que han sacrificado sus vidas por otros en tiempos de crisis para que la mayoría puedan vivir plenamente como seres humanos. Tu fuiste un héroe entre esta gente valiente y has llevado a cabo todos tus deberes”. Este elogio que llegó de uno de tus camaradas nos ha dado mucha fuerza para continuar. Nuestras lágrimas se tornaron en la resolución para cumplir tus creencias. Aunque hemos sido heridos por la crueldad no dejaremos que albergue en nosotros el odio hacia la gente sin corazón. Mucha gente se sacrifica y sigue sacrificándose. Como hija tuya tengo una labor para ayudar y nutrir estas vidas derribadas.

Ahora soy más valiente de lo que solía ser. Lo soy gracias a nuestra líder nacional, Daw Aung San Suu Kyi, en la que tú confiabas y a la que respetabas tanto. Ahora nos atrevemos a creer en la verdad gracias a sus inestimables e inspiradoras palabras.

No merecerá mucho la pena ser humano si una persona trabaja para sí misma y muere. Por lo tanto preocúpate por los demás y no seas envidioso. Una persona que se preocupa mucho por los demás puede morir pero su reputación nunca lo hará”.

(Daw Aung San Suu Kyi, Kamawet, 16 de diciembre de 1988)

“Pedimos democracia y derechos humanos, no para ataque y abuso de otros. Pedimos que la gente en Birmania puedan trabajar y ganarse la vida libres sin temor a nada. Todos tenemos que participar si queremos estos derechos básicos”.

(Daw Aung San Suu Kyi, Oficina central, Ma Oo Bin, 14 de enero de 1989)

Aunque tengo mucha amargura por la pérdida de este derecho a vivir libre, siempre me acuerdo de tener una actitud buena y noble hacia otros por algunas palabras suyas.

“… la verdad y la reconciliación van juntas. Una ver que la verdad ha sido admitida, el perdón es de lejos más posible. Negar la verdad no traerá el perdón, ni disipará el odio de aquellos que han sufrido… no creo que la gente esté sedienta de venganza una vez que se les dé acceso a la verdad… pero el hecho de que se les niegue el acceso a la verdad simplemente alimenta el odio y la ira en ellos. El hecho de que no se reconozca su sufrimiento enfurece a la gente”.

Phayphay, es tan real que todavía estamos echándote de menos y pensamos en ti y en lo que te ha pasado. Aun así, cuando pensamos en ti, no pensamos en venganza contra tus asesinos sino en intentar alcanzar la verdad.

Y creo fuertemente que habrá días en los que podremos reclamar tus expectativas de verdad, justicia, democracia y derechos humanos.

Tu hija,

Swe Swe.

Glosario de palabras birmanas

Phayphay: padre

Maymay: madre

Mama: hija mayor

Koko: hijo mayor

movimientos. Mientras otros países están intentando mejorar el estado político de sus mujeres los generales militares birmanos oprimen a las mujeres que tienen potencial para conseguir un gran perfil político. En vez de reconocer el honor de tener una mujer laureada Premio Nóbel de la Paz, la junta ha denunciado su trabajo para con la gente birmana.

Si tan bien cualificada dama (e hija de los héroes nacionales, el General Aung San y Daw Khin Kyi), está afrontando tan severos ataques de los generales militares, ¿quien más puede escapar de la opresión del régimen militar?. Claramente, el mayor obstáculo al avance político de las mujeres birmanas en la política no es coacción cultural, es la coacción política muy severa impuesta por un gobierno en manos de dictadores.

Tragedia familiar.

July.

La historia que ahora voy a compartir trata de una señora mayor con la que simpatizo y a la que quiero.

Su nombre es Mi Nyein y nació en la villa de Le Su, en la zona de Myaun Taung, la ciudad de Tavoy, en la división de Tannensarin. Se casó con Maung Tin cuando tenía cerca de veinte años. Eran ricos porque habían heredado de sus ancestros y trabajaron muy duro. Fueron una de las familias más ricas de la zona de Taung Myaunt. Poseían mucho ganado y acres de tierra. También poseían pollos y cerdos de granja. Tenían una hija y un hijo y los querían mucho.

La villa de Le Su fue uno de los pueblos en los que las tropas del gobierno a menudo llegaban y hacían lo que querían. Los grupos de la resistencia también iban a menudo a la villa. Un día, la hija de Mi Nyein, que tenía sobre dieciocho o diecinueve años, se fugó con un hombre de un grupo de la resistencia. Mi Nyein estaba tan enfadada con su hija que no contactó con ella desde entonces. Aunque quería mucho a su hija, ella la desobedeció en una riña. Un par de días más tarde, las tropas del gobierno llegaron a la villa y se dieron cuenta de que su hija se había fugado con un hombre de un grupo de la resistencia. Entonces la acusaron a ella y a su familia de contactar con grupos de la resistencia y arrestaron a su marido y a su hijo pequeño. Por suerte su hijo escapó a la capital, Rangún, pero su marido fue capturado por las tropas. En realidad ella no tubo contacto con ningún grupo de la resistencia a pesar de que su hija se había fugado con uno de sus hombres. Además, ella no estaba muy satisfecha con el casamiento de su hija con aquel hombre.

Su marido no fue liberado, incluso tras dos semanas, pese a que los soldados dijeron que sólo lo iban a retener durante un momento. Ella hizo todo lo que pudo y vendió todo lo que tenía para conseguir más dinero para liberar a su marido. Incluso tras gastar todo su dinero no hubo señal alguna de su liberación. No consiguió ninguna ayuda de los gobernantes de la villa ni pudo apelar a la corte. Los soldados acusaron a su marido no sólo de establecer contactos sino también de apoyar el grupo de la resistencia. Y ordenaron que su hija volviera. Entonces llevaron a Maung Ti al centro del pueblo y lo torturaron delante de todo el mundo. Atemorizaron a toda la gente del pueblo con el mismo destino si contactaban con algún miembro de la resistencia. Después de torturarlo, Maun Tin fue abandonado bajo un sol achicharrante con las manos atadas. Mientras todo esto sucedía Mi Nyein seguía intentando liberar a su marido. Cada vez que se acercaba a suplicarle a los soldados que liberasen a su marido ellos le decían que lo iban a liberar muy pronto. Ella no podía hacer más que llorar. Finalmente, el grupo de la resistencia escuchó acerca de lo sucedido a Maung Tin y entraron a la villa y lucharon contra las tropas. Maung Tin murió en la lucha.

Ninguno de los familiares se atrevió a ayudarla o hablarle porque tenían miedo de tener que sufrir el mismo destino que Maung Tin. No se atrevieron a acercarse a ella porque tenía que vivir sola en su casa. En aquel momento ella tenía cuarenta años. Tres años más tarde su hijo menor volvió y se casó con una chica del pueblo. Mi Nyein fue muy mal tratada por su nuera porque ya no era rica. Mientras tanto, ella echaba de menos a su hija a pesar de su enfado. Ella rezaba fuerte por ella cuando se enteró de que había luchas entre las tropas y el grupo de la resistencia. Arrestaron a su hijo. Ella y su nuera sobornaron a los soldados con todo lo que tenían para que lo liberasen.

Finalmente, su hijo fue liberado pero estaba loco por el efecto de la severas torturas sufridas bajo el arresto. Ella ahora perdió a su marido, su hijo, que ahora tenía una locura incurable, y estaba enferma de preocupación por su hija, por lo que siempre estaba triste y ansiosa.

Cerca de dos años después escuchó que tenía una nieta. Más tarde recibió noticias que nunca habría querido saber. Su hija había resultado muerta en un tiroteo. Enloqueció cuando supo esto. Sus esperanzas de volver a ver a su hija se desmoronaron completamente. No se atrevía a pensar en traerse a sus nietos sin madre, su nieta de nueve años y su nieto de dos, para que viviesen con ella. Su yerno llevó a los niños secretamente para que ella los conociese pero ella tenía que dejarlos volver, por miedo a que pudieran ser capturados por los soldados. La suerte no estuvo de su lado de nuevo en aquel momento. Su yerno murió en las batallas. Ella pensó en sus nietos y se puso muy triste.

Actualmente, Mi Nyein tiene entre sesenta y setenta años. La pena y la tristeza comenzó cuando aun tenía cuarenta y aun no le han abandonado. No sabe que les sucedió a sus nietos. Sus sueños de felicidad nunca se llevarán a cabo. Bajo esta tiranía perdió a su marido, hija, yerno y en cierto modo a su hijo. No pudo cuidar a sus nietos huérfanos.

Definitivamente nadie querría tener una vida como ésta aunque todos pensemos que la vida es muy preciada. La pobre Mi Nyein no entiende qué es lo que quieren los políticos y el movimiento de resistencia. Hay muchos granjeros sencillos e inocentes que sufren mucho bajo este gobierno militar. Hoy en día hay muchas mujeres mayores como Mi Nyein en mi país. Toda la gente de Birmania espera hambrienta de paz y seguridad. Por eso me gustaría impulsarnos a todos a la unión para que nuestro país tenga paz y tranquilidad.

July es una joven Tavoyana de una familia granjera. Cuando tenía 18 años su familia huyó a un campo de refugiados en la frontera Tailandesa con Birmania tras ser trasladada a la fuerza por las tropas del gobierno varias veces.


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